Martes 24 de diciembre - Primero Siena, pero Nochebuena en Florencia.
El día de Nochebuena está todo cerrado, en todos lados, por eso decidimos tomarnos un tren a Siena y conocer, según todo el mundo, uno de los pueblitos más lindos de toda Italia, y tenían razón.
Llegamos a Siena a eso de las 10 de la mañana, nos bajamos en la estación y empezamos a subir y subir hacia el centro histórico. Por suerte (?) es todo por dentro de un shopping y con escaleras mecánicas. A la salida, nos tomamos el colectivo en la puerta, que después de 10 minutos nos dejó cerca de la Piazza del Sale.
De ahí caminamos por las callecitas medievales de Siena hasta el Duomo, pero primero subimos al Baptisterio, para evitar a un grupo de japoneses que estaban haciendo una inquietante fila para entrar a la catedral.
El baptisterio, además de tener un mirador impresionante de la ciudad (siempre había una escalerita más arriba) tiene un montón de reliquias de santos que son una de las cosas más creeppys que vimos en el viaje.
Después sí, recorrimos la hermosa catedral, tal vez más linda que la de Florencia, incluida la increíble biblioteca Piccolomini.
De regreso, caminando, pasamos por la Piazza del Campo, la Piazza del Mercato, el Palazzo Chigi Saracini, la Basílica de Santo Domingo y la Piazza Salimbeni. Buscamos el Castillo de Santa Bárbara, pero es un imposible, porque apenas sobreviven un par de paredes y ahora es un parque público.
Nos tomamos de nuevo el colectivo a la estación de tren y de ahí de vuelta a Florencia, porque a las 20 teníamos el Concerto Di Natale en el auditorio de San Stefano al Ponte. La Orchestra da Camera Fiorentina interpretó el Canon de Pachevel, Pequeña serenata nocturna de Mozart y cerraron con las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Pocas cosas más lindas para celebrar Nochebuena. Y de ahí a compartir nuestra íntima cena de Nochebuena en una de las habitaciones del hotel.
Llegamos a Siena a eso de las 10 de la mañana, nos bajamos en la estación y empezamos a subir y subir hacia el centro histórico. Por suerte (?) es todo por dentro de un shopping y con escaleras mecánicas. A la salida, nos tomamos el colectivo en la puerta, que después de 10 minutos nos dejó cerca de la Piazza del Sale.
El baptisterio, además de tener un mirador impresionante de la ciudad (siempre había una escalerita más arriba) tiene un montón de reliquias de santos que son una de las cosas más creeppys que vimos en el viaje.
Después sí, recorrimos la hermosa catedral, tal vez más linda que la de Florencia, incluida la increíble biblioteca Piccolomini.
De regreso, caminando, pasamos por la Piazza del Campo, la Piazza del Mercato, el Palazzo Chigi Saracini, la Basílica de Santo Domingo y la Piazza Salimbeni. Buscamos el Castillo de Santa Bárbara, pero es un imposible, porque apenas sobreviven un par de paredes y ahora es un parque público.
Nos tomamos de nuevo el colectivo a la estación de tren y de ahí de vuelta a Florencia, porque a las 20 teníamos el Concerto Di Natale en el auditorio de San Stefano al Ponte. La Orchestra da Camera Fiorentina interpretó el Canon de Pachevel, Pequeña serenata nocturna de Mozart y cerraron con las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Pocas cosas más lindas para celebrar Nochebuena. Y de ahí a compartir nuestra íntima cena de Nochebuena en una de las habitaciones del hotel.

























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