Lunes 23 de diciembre - Tour por Florencia
A las 10:30 nos sumamos al tour gratuito de Civitatis, en el cual Giaccomo nos paseó por la Piazza del Duomo, nos contó la historia de cómo se construyó la Catedral de Santa María del Fiore, dónde comer y qué en Florencia (el “lampredotto” no me gustó nada de nada).
Un detalle interesante, que de no ser por Giaccomo jamás nos hubiéramos enterado, es que si bien en casi toda Italia (en Venecia y Milán fue más difícil por cierto) hay cada dos cuadras una fuente de agua potable para rellenar tu botellita, en Florencia subieron la apuesta, en la Piazza de Signoría de hay una fuente con dos canillas, una con agua normal y otra ¡con agua con gas!
Volvimos a la Iglesia de Santa Croce para visitar las tumbas de Miguel Ángel, Galileo Galilei y Maquiavelo, pero los 16 euros de la entrada nos detuvieron y nos conformamos con la puerta.
Así que encaramos para el Duomo y el Battisterio.
Presenciar el atardecer sobre Florencia desde las terrazas del Duomo es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.
Al salir, Pablo y Naty se fueron por su lado y nosotros regresamos hacia el barrio Oltrarno, cruzando por el puente de Santa Trinidad, pero no llegamos a visitar la Basílica de Santa María del Santo Spirito porque ya estaba cerrada. Pero aprovechamos y le hicimos caso a la recomendación de Giaccomo de cenar en Tameró, en la plaza Santo Spirito. ¡La mejor pasta de toda Italia! Estoy escribiendo esto mucho después de haber vuelto de Europa y de haber comido en muchos restaurantes, osterías y cantinas, sin dudas Tameró fue el mejor lugar lejos de toda la Península.
Después seguimos caminando por Oltrano, nos comimos un helado de, por supuesto, pistaccio, en la heladería Sbrino, otra genial recomendación de Giaccomo. Y de ahí, vuelta al hotel.
Un detalle interesante, que de no ser por Giaccomo jamás nos hubiéramos enterado, es que si bien en casi toda Italia (en Venecia y Milán fue más difícil por cierto) hay cada dos cuadras una fuente de agua potable para rellenar tu botellita, en Florencia subieron la apuesta, en la Piazza de Signoría de hay una fuente con dos canillas, una con agua normal y otra ¡con agua con gas!
Volvimos a la Iglesia de Santa Croce para visitar las tumbas de Miguel Ángel, Galileo Galilei y Maquiavelo, pero los 16 euros de la entrada nos detuvieron y nos conformamos con la puerta.
Así que encaramos para el Duomo y el Battisterio.
Presenciar el atardecer sobre Florencia desde las terrazas del Duomo es algo que hay que hacer al menos una vez en la vida.
Después seguimos caminando por Oltrano, nos comimos un helado de, por supuesto, pistaccio, en la heladería Sbrino, otra genial recomendación de Giaccomo. Y de ahí, vuelta al hotel.










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