Viernes 3 de enero- Todas las despedidas son tristes
Último día de Venecia,
y también último día con Pablo y Naty, nosotros seguiríamos hacia el sur de
Italia y ellos, un par de días más en Milán, y de regreso a Polonia. Queríamos
volver a caminar Venecia toda de ida y de vuelta, y queríamos que esas horas
con los chicos se hicieran eternas. Pero, como lo dijo Soulé hace muchísimo,
todo termina.
Can Caro y Fran primero paseamos por el mercado de pescados de Venecia (de más está decir que Francisco odió cada minuto), después nos encontramos con Pablo y Naty.
Can Caro y Fran primero paseamos por el mercado de pescados de Venecia (de más está decir que Francisco odió cada minuto), después nos encontramos con Pablo y Naty.
Volvimos a Punta
Della Dogana, después entramos en una galería de arte re loca, y después de
caminar y caminar, y cuando Caro se volvió con Fran al departamento a descansar
un poco, los inadaptados nos compramos una botella de vino y nos acodamos
debajo del puente Rialto a fumar habano y tomar vino. Esos momentos que no
están en ningún tour ni lo ofrece ninguna agencia de turismo, pero que valen
cada minuto que son vividos.
A la tarde, nos
sumamos a otro tour de Civitatis, desde la Iglesia de San Simeone Piccolo, a la
vuelta del departamento.
Nos hablaron de
la época de la Peste Negra, caminando por el barrio de San Paolo, pasamos por el
Campo de San Paolo, también por la Iglesia de San Pantaleón, que tiene el tapiz
más grande del mundo colgado en el techo, por el Ponte dei Pugni, y terminamos junto
a la Galería de la Academia, en el barrio de Dorsoduro. Y si bien pasamos en
frente del “Squero di San Trovaso”, un astillero del siglo XVII, donde se
construyen góndolas de madera tradicionales, nos quedó debiendo el taller de
góndolas que prometían en la página web.
La niebla había
caído, no se veía veinte metros, la imagen de los canales y las callecitas de
Venecia con esa niebla es realmente conmovedora.
De regreso al
departamento, nos tomamos unos aperitivos con unas tapas locas en Osteria dei
Squero y pasamos por la Basílica de Santa María dei Frari, que tiene “La
Asunción” de Tiziano y los mausoleos de Antonio Canova y del mismo Tiziano. Fue
muy cómico, porque cobran entrada, tres euros por cabeza, pero como estaba por
cerrar, la chica de seguridad se fue y dejó pasar a todos, ante las puteadas de
su supervisor.
Después nos
volvimos y tuvimos nuestra última cena con Pablo y Naty, con sus deliciosas
pastas con salsa casera.
Aunque tuvimos que hacer una despedida muy corta, porque debíamos acostarnos
temprano porque al otro día el avión a Sicilia salía a las 7 de la mañana y
después tenía que manejar de Catania hasta Agrigento.






















Comentarios
Publicar un comentario