Miércoles 8 de enero- Por fin conocimos Catania
Era el último día
en Sicilia, y como nos permitieron dejar las valijas en el hotel hasta la noche
que partía el tren a Salerno, aprovechamos para conocer Catania, que habíamos
estado habitando sin recorrer casi.
Caminamos hasta la
Piazza Duomo y su fuente loca del Elefante y entramos a la Catedral de Santa
Ágata, además de subir en ascensor hasta el mirador de la ciudad., después de
ver la Fontana dell’Amenano, que es el único lugar donde se ve el rio Amenano
después que la lava del Etna, en 1669, lo sepultara bajo la ciudad. Bah, no es
el único lugar…
Pero antes nos
encontramos con la universidad de Catania, que no es que tenga algo muy
interesante, aunque el edificio es muy copado y está al lado de una iglesia
inmensa, sino que tiene baños libres y limpios y unas máquinas de café y snaks
super económicas.
Porque, para
almorzar fuimos al pub A putia dell’Ostello, que en el subsuelo tienen una
caverna por donde corre el mismo rio y hasta tienen unas mesitas para tomarse
algo a la noche arrullados por el río subterráneo, pero eso será para otro
viaje.
Pasamos por un
par de iglesias más, como la Chiesa di San Benedetto, la Chiesa di San
Francesco, el Collegio dei Gesuiti y la Chiesa di San Giuliano y después
comenzamos a caminar por la Via Etnea, la avenida comercial más importante de
Catania, que tiene la vista del Etna en el fondo.
En el camino
pasamos, ya sin luz y cerrado al público, por el anfiteatro romano de la Piazza
Stesicoro, donde se pueden visitar las ruinas del Anfiteatro Romano. Y
terminamos comiendo un canolo relleno con ricota y pistaccio en la Pasticceria
Savia.
Volvimos
caminando al hotel, porque teníamos que hacer tiempo ya que el tren salía
recién a las once de la noche. Así que descansamos un poco en la sala de estar
del hotel, y volvimos a cenar al I Moschettieri. Si bien, al final, la casatta
no nos gustó nada, porque terminó siendo una torta seca bañada con fondant, sí
nos sorprendieron preparándonos el antipasto de mare, que sólo se hacía a
pedido y nos habían dicho que no lo podían ofrecer los miércoles, ¡una locura
de sabores!













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